Cómo funcionan los espigones (y por qué Almenara pierde arena)
Muros, puertos y espigones influyen directamente en la forma de nuestras playas. Te explicamos, sin tecnicismos, por qué unos tramos ganan arena y otros la pierden.
Los obstáculos que construimos en la costa — los muros que protegen la desembocadura de los ríos, los puertos o los espigones — influyen directamente en la forma y la evolución de nuestras playas.
Las corrientes litorales transportan arena a lo largo de la costa de manera natural, como una cinta transportadora. Cuando se construye un espigón, este interrumpe ese movimiento de sedimentos.
No se trata de poner más piedras, sino de recuperar el río de arena que alimentaba la costa.
Al lado de donde viene la corriente se produce una acumulación de arena (deposición). En el lado opuesto suele aparecer erosión, porque disminuye la aportación natural de sedimentos.


Almenara está situada de manera que recibe la cara mala de esa ecuación: es el tramo que se queda sin la arena que retienen las barreras del norte. Multiplica eso por toda una cadena de obstáculos a lo largo del litoral y tienes el mapa completo de la regresión.
Entenderlo importa, porque cambia la pregunta: no se trata de "poner más piedras", sino de recuperar el río de arena que antes alimentaba toda la costa.
Este artículo es una versión ampliada de lo que compartimos en @platjadalmenara.
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