Platja d'Almenara
VALCAS

La playa que perdemos

¿Qué le está pasando a la playa de Almenara? Aquí tienes, explicado con claridad, el problema de la regresión costera: por qué ocurre, qué hemos visto y cuál es la salida.

Una playa que retrocede

La playa de Almenara, la playa Casablanca, como la hemos conocido siempre, lleva años estrechándose. Lo que antes era un arenal amplio donde cabía todo el pueblo, hoy es, en algunos tramos, una franja de cantos rodados donde el mar llega casi hasta donde antes había dunas, paseo y vida. Y la pérdida se ha acelerado en los últimos años.

2002141 mde ancho de playa
202532 mde ancho de playa
−109 mun 77% menos en 23 años

Comparativa de la línea de costa a partir de imágenes aéreas del mismo punto de la playa de Almenara (2002 y 2025).

Vista aérea de las escolleras de la playa de Almenara con el pueblo al fondo
El efecto de las barreras es visible desde el aire: un lado gana arena, el otro la pierde.

Por qué ocurre: la cadena de espigones

En nuestra costa, la arena viaja de norte a sur empujada por las corrientes litorales. Es un río de arena invisible que, durante siglos, mantuvo vivo un arenal continuo entre Castellón y Sagunto.

Cuando en ese camino se construyen barreras, puertos, espigones, escolleras, el río de arena se corta: al norte de cada barrera la arena se acumula; al sur, deja de llegar y el mar se come la playa poco a poco. En el litoral sur de Castellón hay toda una cadena de obstáculos, y Almenara está al final de la cadena. Por eso nuestra playa es de las que más sufre.

A esto se suma que los embalses de los ríos retienen los sedimentos que antes bajaban hasta el mar y alimentaban las playas.

Cuando pones una barrera, un lado gana… y el otro pierde. Y Almenara está en el lado que pierde.

Lo que hemos visto con nuestros ojos

El temporal Harry (enero de 2026) dejó la gravedad a la vista de todos: olas muy fuertes, daños en accesos y primera línea, y una playa comida. Meses después, el paseo de madera del sendero más querido del pueblo tuvo que ser retirado porque el mar lo había socavado. Cada episodio deja huella, y las huellas ya no se borran solas.

Así era nuestra playa

No hace falta recurrir a la memoria de los más mayores: hace unos años todavía aparcabas el coche junto a la playa y, cuando bajabas a la orilla del mar, ya no lo veías de tanta arena que había. Había incluso una carretera antes de que empezara el arenal.

«Esta era nuestra playa»: una extensión de arena donde el pueblo respiraba y el horizonte era el único límite.
«Nuestra playa no solo está cambiando, se está perdiendo».
Un detalle que lo dice todo: las imágenes que Google Maps todavía muestra son de 2008. Aparece incluso la carretera que había antes de la arena. Pero esa playa ya no existe: hoy no queda ni aquella anchura ni la carretera, y el mar llega casi a las primeras casas.

Qué pasa si no se hace nada

Sin una actuación integral sobre el litoral, y no solo parches puntuales, la playa puede llegar a desaparecer. Y con ella perderíamos mucho más que arena:

  • La barrera natural que protege la Marjal y Els Estanys de la entrada de agua salada, hogar de garzas, flamencos y del chorlitejo patinegro.
  • La identidad mediterránea de Almenara: el Barri Mar, los paseos, los veranos de toda la vida.
  • El atractivo turístico y económico del que vive buena parte del pueblo.

La solución existe

La solución no pasa por enfrentar a pueblos ni a vecinos, ni por culpar a nadie. Pasa por una regeneración integral y coordinada del litoral entre municipios y administraciones: recuperar el transporte natural de arena y proteger el conjunto de la costa, no solo tramos aislados. Por eso Platja d'Almenara forma parte de la federación MAR NOSTRA.

La playa necesita al pueblo

Informarse es el primer paso. El segundo, sumarse: cuantos más seamos, más fuerte será la voz que pide soluciones.

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